sábado, 9 de junio de 2012

Adios al Profeta BRADBURY


Ray Bradbury en imagen de 2005, durante los festejos por el 50 aniversario del parque de diversiones Disneylandia, en Anaheim, California. Foto Reuters


Adios al Gran Profeta del Mañana y de Hoy


...Gracias a dios, tomé mi propio camino, y no el que mucha gente me decía que tomara. A los 12 años descubrí que podía vivir para siempre si me convertía en escritor... ¿Cómo lo hice?. Dejé que los personajes vinieran a mí. Mis personajes escribieron el libro, no lo escribí yo. Vinieron y me dijeron ‘escúchame’ y yo los escuché...


...Ama lo que haces y haz lo que amas. No escuches a nadie que te diga ‘no lo hagas’. Haz lo que quieras, como un niño imagina lo que quieres y constrúyelo. Haz lo que quieras, pero la imaginación debe ser el centro de tu vida. La fantasía debe estar en el centro de tu vida... Párate en la orilla del acantilado y salta, y haz crecer tus alas durante la caída...



Cuenta Bradbury en su página de Internet [www.raybradbury.com], en la que sólo posteó tres textos, “comencé a pensar en convertirme en escritor cuanto tenía 8 años, porque miraba las cubiertas de las revistas de cómic Amazing y Wonder Stories. Las portadas eran tan hermosas y encantadoras que entonces decidí que algún día me deslizaría entre ellas y nunca saldría de nuevo, lo cual finalmente hice. Era un hermoso lugar para vivir, pienso yo”.


También, escribió, fue el encuentro con Blackstone el mago, quien vino a mi pueblo cuando tenía siete años. Subí al escenario y lo ayudé a desaparecer a un elefante. Me regaló una coneja llamada Tilly, que llevé a casa. Tuvo seis conejos: ¡abracadabra! ¡Eso fue un acto de magia por sí mismo!


En ese momento también decidí que quería ser mago. ¿Y eso es lo que ha sucedido, verdad? La gente me llama escritor de ciencia ficción, pero creo que no es completamente cierto. Creo que soy un mago que es capaz de hacer que las cosas aparezcan y desaparezcan justo frente a ustedes y ustedes no saben cómo ocurrió.


Sin embargo, el encuentro definitivo fue a los 12 años, cuando Mr. Electrico, personaje de circo que jugaba con electricidad, lo tocó con una espada electrificada y le dijo ¡Vive para siempre! ¡Vive para siempre! La forma que encontré de vivir para siempre fue escribiendo, narra en ese video de la National Endowment for the Arts (www.nea.gov/av/video/bradbury/bradbury.html), una suma recuerdos que compartió también en diferentes medios, entrevistas, y textos.


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