jueves, 17 de noviembre de 2011

Agapito de Cruz, contra el seudoecologismo cosmético, y la manipulación partidista de la defensa de los Seres Vivientes...

Originalmente esta entrevista ha sido publicada por el Diario de Avisos, aunque con su texto terriblemente extractado o mutilado, hasta tal punto que algunos pasajes perdían buena parte de su sentido. Debido al interés que creemos que revisten estas reflexiones del veterano ecologista tinerfeño -al menos para quienes nos sentimos identificados con la lucha por el respeto a todos los Seres Vivientes y los sistemas naturales-, reproducimos aquí su contenido íntegro, gracias a la amabilidad del autor de dichas declaraciones:




Agapito, sin pelos en la lengua...


En una entrevista concedida a un periódico tinerfeño, Agapito de Cruz, autor del libro 'CANARIAS EN CLAVE DE(L) SOL', se despacha sin miramientos, con una crítica radical a la vieja izquierda de siempre, que ha robado su autonomía al movimiento ecologista insular. Que lo ha falsificado y convertido en bisutería electoralista, para acabar  estrangulándolo...


'Canarias en clave de(l) Sol -artículos ecologistas 2000/2011-' es el nuevo libro de Agapito de Cruz Franco que está siendo presentado en estas semanas a lo largo de todo el archipiélago. Prologado desde Michoacán (México) por Aureliano Marrero Muñoz, compañero de lucha ecologista con el autor en el Tagoror Ecologista Alternativo (TEA), lleva el sello de 'Libreando Ediciones', con sede en el Espacio Social 'La Casa' de La Orotava. Articulista 'free-lance', los análisis que habitualmente hace el autor sobre la realidad natural, social y política aparecen a menudo en la prensa digital o de papel de las Islas. Es una referencia del ecologismo canario de las últimas décadas y sus artículos –algunos inestimables documentos históricos- tienen mucho de 'arma cargada de futuro'. Fue concejal en el Ayuntamiento de La Orotava por IpO-Los Verdes durante el mandato 2004/2007 y actualmente Profesor de Lengua Castellana y Literatura en el IES La Orotava-Manuel González Pérez. Con él ha hablado el periodista...


- Periodista: No es su primer libro en este campo.
- Efectivamente, no es mi primer libro. He publicado, dentro de la categoría de ensayo como género, dos más: 'Entre los Médanos' (2000) y 'Cubas' (2002).


- P.: ¿Qué es Canarias en clave de(l) Sol?
- Es una selección de artículos ecologistas con las Islas Canarias como fondo y reflejan una visión de la vida y de la sociedad enmarcada en el ecosistema como nuevo paradigma. Aparece dividido en seis apartados: 'Los recursos humanos en el ecologismo canario', 'Ecología y Territorio', 'Energía y Medio Ambiente', 'Ecología y sociedad', 'Como decíamos ayer' y 'Los árboles rotos'. 


- P.: Es, a fin de cuentas, la historia del Movimiento Ecologista de Canarias.
- Sí, al menos una buena parte de esa historia. Por los temas que en él se vierten y que resumen la dedicación habida en este terreno los últimos cuarenta años y además, porque el apartado inicial es un recorrido historico y sociológico por la evolución de este movimiento desde sus inicios, al final de la década de los 60 y comienzo de la de los 70, hasta el presente.


- P.: No deja de ser curioso que el libro se pueda pronunciar de dos formas, debido a la “l” entre paréntesis ¿A qué se debe este recurso literario?
- El título tiene que ver con el Sol como fuente de vida en la Tierra y clave en toda la simbología ecologista, pero también con el nombre de nuestro gato llamado Sol, a quien va dedicado el libro y con el que se cierra. Lo que significa también la idea y la propuesta para entrar de lleno en el debate de la ecología profunda, más allá de las obsesiones morales y de dominación de nuestra especie. A estos dos motivos en clave solar, se suma que, en música, la clave de sol marca el alfa y el omega de las diferentes notas de la escala, al igual que nuestra cultura heliocéntrica. Incluso alguien ha llegado a sospechar si tenia que ver con el Movimiento 15-M y la Puerta del Sol…


- P.: ¿Y tiene que ver?
- En absoluto. Y sí. Lo que significa este movimiento ciudadano, como sana frescura democrática y reivindicación de lo obvio, ya se produjo en Canarias hace bastantes años, donde con la ecología como común denominador, nuestra sociedad escribió las mejores páginas en ese sentido. Recordemos acampadas como la Vía de Ronda en la Laguna, Radar de Anaga en la Plaza de España, Teatro Atlante en La Orotava, etc. Por no hablar de gigantescas manifestaciones como la que tuvo que ver con El Hierro y la Lanzadera de La Restinga o el Radar de Malpaso, Las Teresitas, Berrugo en Lanzarote, Veneguera en Gran Canaria y sobre todo nuestro particular movimiento antiglobalización, aquellas 150.000 personas que se dieron cita el 23 de noviembre de 2002 en Santa Cruz de Tenerife contra el Tendido de Vilaflor y últimamente las habidas contra el Puerto de Granadilla. El problema fue que no estábamos en el Km.0…


- P.: En el libro, entre otros aspectos, analizas el movimiento verde y los diferentes enfoques del movimiento ecologista. ¿Cómo ves este fenómeno en Canarias?
- Desde sus inicios el movimiento ecologista exploró los diferentes enfoques que se dan en este ámbito en cualquier parte del mundo: conservacionismo, ecología social, ecología radical, movimiento verde etc. Incluso la ecología profunda, cuyo planteamiento envía al ser humano a una función en el ecosistema como parte del medio y no como su centro –antropocentrismo- también llegó a plantearse (De todo esto habla el libro). Sin embargo, la ecología profunda es la asignatura pendiente en Canarias, dentro de la riqueza que desde inicios de finales de la década de 1960 que se fundan primero JUNONIA en La Palma y luego ASCAN en Gran Canaria y ATAN en Tenerife, ha tenido este nuevo movimiento social que ha incidido directamente en el pluralismo de los movimientos ciudadanos actuales.

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...los partidos políticos, sobre todo de izquierda... han visto en este nuevo movimiento social [el ecologismo] –como anteriormente vieron e hicieron con otros- algo a lo que agarrarse como un clavo ardiendo para no desaparecer de la escena pública. Y la consecuencia ha sido catastrófica. El Movimiento Ecologista –salvo algunos núcleos que subsisten como pueden- ha perdido su independencia ideológica y se hace más que necesario que salga ya de esta fase...
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- P.: ¿Qué futuro tiene el Movimiento Ecologista?
- Es el único movimiento social –además de la lucha por la democracia- que ha aglutinado en las últimas décadas enormes cantidades de seres humanos. Otros movimientos políticos y sociales propios del siglo XIX y XX se han ido al pairo. En ese sentido y dada la deriva ambiental del Planeta, el problema no es si el movimiento ecologista tiene futuro o no, sino que no puede haber futuro sin él.


- P.: ¿Y en Canarias?
- Aunque el bagaje de estos 40 años se ha visto reflejado en una gran explosión ciudadana por el medio ambiente, este trabajo no se ha canalizado como se debiera, por culpa, en parte, de los partidos políticos, sobre todo de izquierda, los cuales han visto en este nuevo movimiento social –como anteriormente vieron e hicieron con otros- algo a lo que agarrarse como un clavo ardiendo para no desaparecer de la escena pública. Y la consecuencia ha sido catastrófica. El Movimiento Ecologista –salvo algunos núcleos que subsisten como pueden- ha perdido su independencia ideológica y se hace ya más que necesario que salga ya de esta fase. Producto de ello, en vez de plantear un decrecimiento en unas islas que hace más de 50 años rebasaron los límites del desarrollo sostenible, en lugar de primar aspectos claves para Canarias como la energía o la población (ya somos 7.000 millones de humanos en el Planeta) y por tanto el problema turístico y los gases invernadero como el Gas Natural, hemos elevado a la categoría de primeros problemas asuntos  colaterales como las infraestructuras o la ecología urbana. Y ha aparecido el desarrollo sostenible como una bandera por la que luchar, en unas islas donde esa guerra hace más de 50 años que se perdió, cuando se rebasaron los límites del tal desarrollo sostenible. Como dice el prologuista del libro, fuera de este problema poblacional el resto de conflictos ambientales son meros epifenómenos. En ese sentido el ecologismo plural y ciudadano que ahora existe en las islas y que está poniendo en solfa al poder establecido y al que hay que aplaudir, no deja sin embargo de ser un ecologismo cosmético: no se va a la raíz de los problemas sino a maquillar sus efectos.


-  P.: ¿Y Los Verdes?
- Hechos unos zorros. El voto verde existe pero quien no deja que se exprese son (o somos) los propios verdes. Es increible el camino que ha tomado la ecología política. Víctima de sus propios errores y de la innegable apuesta de los partidos tradicionales por engullirlos y fagocitarlos, en lugar de pensar su proyecto en términos propios y proyectarlo como tal, ha ido, antes de consolidarse, pactando –salvo honrosas excepciones- con diferentes fuerzas políticas venidas a menos y que se ven así beneficiadas. Aparte de eso, la puntilla final se la ha dado el ecosocialismo (la socialdemocracia pintada de verde, para entendernos).


- P.: ¿EQUO?
- Cuando EQUO saltó en Canarias a los medios, su primera idea fue que se trataba de 'ciudadanos en busca de un partido y no un partido en busca de votantes', para al párrafo siguiente hacer lo contrario, uniéndose a una extraña mexturización electoral, para paradójicamente, pillar precisamente algún voto. Creo que en Canarias, EQUO va a arrastrar parte de los votantes de PSOE e IU pero no el voto verde porque así no lo es. Y más cuando se ha unido a partidos como 'Sí se puede', 'Socialistas por Tenerife', 'Partido Humanista', etc., que no tienen nada que ver con Los Verdes.


Por otro lado, EQUO es un excelente proyecto socialdemócrata, pero no consigo verlo en el campo de Los Verdes. Yo pensaba que iba a unir a los partidos verdes y concentrar el voto verde, que es distinto al de izquierda, derecha o nacionalista –y en ese caso era una gran idea-, pero ha ocurrido como los Papas de Aviñón, Roma y Peñíscola. Además, en lugar de plantear con valentia las tesis del movimiento verde, EQUO ha optado claramente por un socialismo ecológico, por una equidad y un desarrollo sostenible acorde con el medio y por una democracia participativa y de verdad, lo cual son palabras muy bonitas y no estaría mal que se fundieran con el PSOE e IU y les insuflaran sus esencias, pero la revolución planteada por el movimiento verde es otra cosa. En el fondo EQUO y similares son otra IU-2 y en mi opinión, al diversificar tanto el voto, en el PP deben estar cada vez más contentos por cómo se lo están poniendo para conseguir la mayoria absoluta el próximo 20-N.




- P.: Según anunciaba Diario de Avisos el 11 del 11 de 2011, el Gas Natural está ya a las puertas de las Islas. 
- El Gas Natural es un combustible fósil, contaminante y peligrosísimo. La lucha contra ese modelo energético era el paso siguiente al Tendido de Vilaflor, cuando organizamos la Coalición Ciudadana 'Toda Canarias contra el Gas Natural Licuado', pero esta lucha fue bloquedada por otros intereses. De hecho, con la complicidad de toda esta falsa unidad de la izquierda, de toda la demagogia del asambleismo y del ecosocialismo responsable y progresista, el Gas Natural como combustible fósil que acabará con las energías limpias está ya a nuestras puertas, lo que denota el más de lo mismo y la connivencia con el poder del Estado de todos estos sectores.

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Los movimientos ciudadanos se representan a sí mismos... Y los partidos que dicen ser sus representantes mienten, manipulan a la gente y merecen todo el rechazo, pues... son los responsables directos de su desactivación...
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- P.: Tú fuiste coordinador del emblemático 'Movimiento ciudadano Toda la isla es Vilaflor'. ¿Cómo ves este fenómeno al cumplirse en 2012 diez años de ese 23-N de 2002?
- Vilaflor significó en su momento una ruptura entre la sociedad y el poder. Lejos de ser aprovechado para avanzar en democracia, los gobernantes y los grandes partidos políticos se apresuraron pronto a neutralizar. Primero fue la modificación en 2005 de la ley del sector eléctrico canario, con el fin de excluir del control municipal o adecuación al planeamiento territorial las instalaciones que fuesen declaradas de interés general por el gobierno canario. Luego llegó la descalificación por parte del poder establecido de la manifestación pública como acto democrático y participativo. A continuación se puso cerrojo a la participación ciudadana institucional, cuya única rendija eran las ILPs [Iniciativas Legislativas Populares], para pasar a presionar sobre el estamento judicial a base de cambiar las normas incómodas, hasta convertir en un auténtico galimatías el entramado legal, como el caso del Catálogo de Especies Protegidas. Dentro de esta neutralización de los movimientos sociales no hay que dejar de citar la aparición de partidos políticos a la sombra de aquellos, que se autonombran falsamente sus representantes y terminan por darles la puntilla.


- P.: ¿Quién representaría pues al Movimiento Ciudadano?
- El Movimiento Ciudadano no existe. Lo que existen son los movimientos ciudadanos, con planteamientos estos últimos diversos e incluso opuestos y como tales con intereses muy variados, el medio ambiente entre otros. Y por tanto, plurales. Y como movimientos, independientes y con su propia personalidad. No necesitan ser representados electoralmente por nadie. Porque en sí mismos son una nueva forma de hacer política. Los movimientos ciudadanos se representan a sí mismos y los partidos que dicen ser sus representantes mienten, manipulan a la gente y merecen todo el rechazo, pues además, como digo, son los responsables directos de la desactivación de aquellos. Además, sus promotores suelen provenir de fracasadas experiencias electorales anteriores que han visto ahora una oportunidad en estos movimientos sociales.


- P.: El Puerto de Granadilla se está usando como bandera electoral por diferentes sectores.
- Están en su derecho –aunque un fenómeno colectivo pertenece a la colectividad y no a partidos concretos-. Sin embargo, los éxitos sociales no están relacionados con los electorales. Y lo último que se puede hacer es coger como banderas electorales las propias de los movimientos ciudadanos. Lo que en la sociedad es un clamor –por ejemplo el rechazo al Puerto de Granadilla-, en las urnas puede ser un absoluto fracaso, debido a que lo que se votan son proyectos políticos y no casos concretos en los que pueden confluir votantes muy diversos, incluso opuestos en sus intereses electorales.




- P.: Volviendo a Los Verdes y a la aparición de EQUO ¿estamos ante el fin del movimiento verde en España?
- No. Estamos ante unas posturas calcadas de un ala ambiental europea que hace mucho tiempo ya abandonó las tesis del movimiento verde, junto a una coyuntura política protagonizada por la corrupción, la economía y el Mercado como sustituto del Estado Nación. La actual situación de crisis mundial va a priorizar en la izquierda la defensa y regeneración del modelo socialdemócrata (eso es el meollo del 15-M y no una revolución como se ha dicho). Pero es tan grave y son tantos los seres humanos cada vez más en condiciones de extrema indefensión y pobreza, que la naturaleza va a terminar pagando los platos rotos. Primero porque el ser humano no tiene vocación suicida sino ecocida. Y como la película 'Matrix' con la que comienza el prólogo del libro Aureliano Marrero, nuestra especie va esquilmando territorios uno tras otro como el peor de los virus. Como un cáncer. De todos modos, como dice el refrán: 'La esperanza es verde'. Y la apuesta por Los Verdes, así, con todas las letras, desde aquel Manifiesto de Tenerife en 1983, es algo que no puede morir. A no ser que las Instituciones no sean su espacio natural y tengamos que recurrir a uno de nuestros padres, Murray Bookchin, y hablar como él de municipalismo libertario exclusivamente, de 'nosotros los verdes, nosotros los anarquistas'. Lo que tampoco, si nos movemos en lo que por sí mismo significa el ecosistema, en el que las diferentes construcciones ideológicas modernas comienzan ya a ser historia y el antropocentrismo -padre y madre de la derecha, la izquierda y el centro- una burbuja más…


- P.: ¿Cuál es pues la solución?
- El ser humano, uno de los elementos del ecosistema, interdependiente con otros como la naturaleza física, la historia, la cultura, etc., es impredecible y debemos de confiar en este animal a ratos racional, aún sabiendo lo que es capaz de hacer y que está haciendo en contra de la vida. También puede suceder que esa solución venga de la mano de otros elementos del ecosistema, y los volcanes –por ejemplo-, tengan la palabra, como en El Hierro. Aunque en este caso ha sido una pena que haya aparecido en el mar de las Calmas y en una isla ejemplo de desarrollo sostenible y de vivir exclusivamente con energías limpias y no por ejemplo en el PIRS [Vertedero insular de Tenerife] de Arico –donde nos habría solucionado en parte el problema de los residuos-, bajo la Central Térmica de UNELCO-ENDESA en San Bartolomé de Tirajana o en Granadilla –para que no quedara más remedio que promocionar definitivamente las citadas energías limpias-, o en mitad de las zonas turísticas del Sur de Gran Canaria  o de Tenerife, para cambiar de un plumazo el modelo económico en las islas.


Y si no, siempre quedará plantar árboles, como Elzéard Bouffier, el protagonista de la narración del escritor Jean Giono: 'El hombre que plantaba árboles', o el ejemplo del naturalista español Joaquín Araujo, Premio Global 500 de la ONU, que si todos hubiésemos hecho lo que él, que ya va por los 23.000 árboles plantados, no habría desiertos.


Fuente/Source: texto íntegro facilitado por el autor. Su versión extractada y publicada en la prensa, puede consultarse aquí:
http://www.diariodeavisos.com/2011/11/15/actualidad/el-ecologismo-politico-esta-verde

1 comentario:

khispano atlántico dijo...

Gran testigo ético de muchas cosas desde dentro del eco-activismo, al revés que la panda del Eugenio el de Tejeda de chorizeo y arribismo social y politico. Lumpens de asco eco-social.